Revista NEYART
ISSN: 2992 - 7161
generar un análisis reflexivo de los patrones historiográficos con los que puede contar un proceso o hecho
La enseñanza tradicional de la historia que hoy día sigue presente en las aulas de clase la podemos englobar
como un conjunto de métodos que vienen desde el siglo XVIII con la ilustración y el enciclopedismo,
(Lobo, 2020), de donde proviene la narración y la periodización de la historia, o bien del positivismo
presente en el siglo XIX, donde surge la historia de “acontecimientos”, es decir, las fechas y la
memorización de las mismas, donde se exalta el individualismo y prevalece lo heroico (Lombardi, 2000),
propias de un eje convencional resultante de la edad media, eminentemente política y anecdótica,
estrechamente ligada con la fe religiosa y lo que buscaba el Estado-nación, que se ancla a una cronología
de hechos con un enfoque eurocéntrico y que no da cabida al estudio heterogéneo de los diferentes actores
historiográficos, por ejemplo, dividir por etapas a la historia, como “la prehistoria, la edad media, la edad
moderna y la edad contemporánea”.
Asimismo, la enseñanza de la historia esta propiamente definida al igual que las demás asignaturas por el
orden político y económico que el Estado encargado busca inculcar en sus estudiantes, es decir, desde el
siglo XIX ,en México se buscó el progreso y desarrollo nacional mediante la industrialización del país, es
decir, el propósito de las instituciones educativas dentro del Estado buscaban únicamente la formación de
mano de obra, por lo que la transmisión de saberes específicos, valores y normas sociales, además de los
contenidos técnicos quedaban únicamente en la mera transmisión y memorización, (Mancillas, 2023),
allanando el problema central que actualmente repercute en las escuelas de instrucción básica.
Es cierto que la educación básica debe formar al estudiante y prepararlo para ser parte activa de la
sociedad. En el modelo tradicional se enfatiza que el alumno siga paso a paso las leyes del Estado, a través
de la acumulación repetitiva de información, contenidos descontextualizados, viendo al estudiante como
un elemento pasivo dentro de la clase, dejando de lado aspectos clave como la creatividad del educando.
Además, dentro de este modelo tenemos que el profesor es el único que juega un papel activo dentro del
aula, haciendo uso de una clase magistral (Mancillas, 2023).
En sí, el método tradicional al enseñar historia que ya se ha mencionado puede representar una ayuda en
la categorización de los hechos históricos junto con sus fechas, para que los estudiantes puedan
familiarizarse con las percepciones abstractas; además de poder ubicarse en tiempo, sin embargo, limitan
2 Entiéndase por “historiografía” el estudio científico y crítico de cómo se escribe la historia, basándose en el análisis de las
fuentes e interpretaciones de los historiadores a lo largo del tiempo (UNIR, 2021).
Edición 4 | Vol. 4 – Núm. 1 | enero – junio 2026 |
Página 163
Artículo de Investigación Original
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