Revista NEYART
establece la lectura como parte esencial del perfil de egreso, independientemente de la modalidad de nivel
medio superior que se haya cursado.
En el Acuerdo antes mencionado donde se estipula el perfil general de egreso, se menciona que el futuro
docente será capaz de producir saber y conocimiento pedagógico, didáctico y disciplinar, así como
reconocer y valorar la investigación educativa y la producción de conocimiento desde la experiencia. Estos
puntos se encuentran íntimamente relacionados con el modelo de investigación-acción, donde la “teoría y
la práctica dialogan” (Latorre, 2004). Para que el estudiante normalista pueda entablar esta conversación
con los autores, necesita las estrategias de comprensión lectora necesarias y poder llegar así al siguiente
nivel, el cual es desarrollar “el pensamiento reflexivo, crítico, creativo y sistémico” (SEP, 2022).
A decir de Moreira Moreira e Hidalgo Valverde (2023), la lectura a nivel universitario debe ir más allá de
la simple absorción de información, para pasar a convertirse en un proceso crítico “para el desarrollo
intelectual y académico de los estudiantes”, permitiendo al alumno “discernir, cuestionar y evaluar de
manera rigurosa el contenido de textos académicos y científicos”, debido a que una de las características
ineludibles del nivel superior se relaciona con la capacidad de generar nuevos conocimientos. El
fortalecimiento de las capacidades de lectura no sólo tendría un impacto en la trayectoria académica, sino
para participar efectivamente dentro de la sociedad y enfrentar con éxito los retos venideros (Barrio del
Campo et al.,2005).
¿Qué acciones tomar desde las aulas normalistas?
En diversos estudios se ha demostrado que los estudiantes de nivel superior perciben a la lectura como
una actividad fundamental dentro de su formación profesional, pero al mismo tiempo, no forma parte de
su vida cotidiana. Esta disociación entre el discurso pedagógico y las prácticas reales de lectura (Muñoz
et al., 2020) es una de las problemáticas más frecuentes respecto a la lectura, así como los bajos niveles
de comprensión lectora de los futuros profesores. Respecto al tema, todos los estudios concluyen que es
de vital importancia lo que se lleva a cabo dentro de las instituciones formadoras de docentes, y en el
contexto mexicano, específicamente dentro de las escuelas normales. Su relevancia radica en que para
algunos estudiantes la formación inicial representará su primer contacto con determinadas lecturas, es
decir, con nuevas formas de percibir el mundo a través del diálogo con diversos géneros y autores.
Explorar el bagaje lector del estudiante normalista representa una de las primeras acciones a realizar
dentro de los espacios áulicos. Conocer sus preferencias y hábitos lectores puede aportar valiosa
Edición 4 | Vol. 4 – Núm. 3 | enero – junio 2026 |
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Artículo de Investigación Original
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