Revista NEYART
ISSN: 2992 - 7161
INTRODUCCIÓN
La rápida expansión de las tecnologías digitales en las últimas décadas ha transformado de manera
sustancial los procesos educativos, administrativos y de investigación en las instituciones de educación
superior. La incorporación de equipos de cómputo, dispositivos móviles, sistemas de proyección,
servidores y equipamiento especializado ha incrementado la eficiencia académica; sin embargo, también
ha generado un crecimiento sostenido en la producción de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos
(RAEE), uno de los flujos de residuos de mayor aumento a escala global (Forti et al., 2020; Baldé et al.,
2017).
Los RAEE contienen sustancias peligrosas como mercurio, plomo, cadmio y retardantes de flama
bromados que representan riesgos significativos para la salud humana y los ecosistemas cuando no se
manejan adecuadamente (European Commission, 2020). De manera simultánea, estos residuos
concentran materiales estratégicos como cobre, aluminio, oro y tierras raras, cuya recuperación resulta
clave para reducir la presión sobre recursos naturales y avanzar hacia modelos de economía circular
(OECD, 2019). En este contexto, organismos internacionales han destacado la necesidad de fortalecer
sistemas de gestión integral que prioricen la prevención, reutilización, reciclaje y disposición final
ambientalmente adecuada de los equipos electrónicos (United Nations Environment Programme [UNEP],
2021).
Las universidades ocupan una posición estratégica frente a esta problemática, no sólo por su alta demanda
tecnológica, sino por su papel formativo y su capacidad para generar conocimiento científico y propuestas
de innovación social. Diversos estudios han documentado que las instituciones de educación superior
pueden fungir como laboratorios vivos para la implementación de políticas ambientales, la participación
estudiantil y la adopción de prácticas sostenibles (Lozano et al., 2015; Armijo & Ojeda-Benítez, 2021).
En América Latina, sin embargo, persisten desafíos relacionados con la falta de inventarios sistemáticos,
protocolos institucionales claros y programas permanentes de sensibilización ambiental (Zapata et al.,
2020).
En el contexto mexicano, la gestión de los RAEE se vincula estrechamente con los compromisos
internacionales asociados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente aquellos relacionados
con la producción y consumo responsables, la acción por el clima y la protección de los ecosistemas.
Analizar la percepción de la comunidad universitaria y en particular del estudiantado constituye un
Edición 4 | Vol. 4 – No. 1 | Enero – junio 2026 |
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Artículo de Investigación Original